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lunes, 15 de febrero de 2010

Gusto e Piacere

Desde anoche es noticia que una película argentina fue merecedora de un Goya. No debería ni mencionar el título pero nobleza obliga. La película en cuestión se titula El secreto de sus ojos, del director Juan Carlos Campanella y es, sin lugar a dudas, un film muy bien logrado y con actuaciones que a mí me sorprendieron. Más allá de las ya reconocidas labores de Ricardo Darín y Soledad Villamil, nos enfrentamos a un Guillermo Francella irreconocible y con un toque de humor diferente, alejado de una silueta femenina.

¡Qué lindo saber que nuestro séptimo arte también es premiado en otras partes del mundo sumando su granito de arena a la cultura mundial!.



De todas formas, en mi caso, me maravilló aún más la noticia de que la actriz mencionada anteriormente, esa morocha de ojos transparentes y expresivos, que además de actuar, posee una voz muy dulce y le hace los honores respectivos en cada uno de sus discos y de sus presentaciones que son una garantía de belleza y profesionalismo, fue merecedora del Goya como mejor actriz revelación. Una revelación que a quiénes conocemos la trayectoria de la Villamil no nos asombra en lo más mínimo.
Por mi parte, recuerdo que una de los primeros trabajos cinematográficos que tuve el placer de disfrutar fue aquel de 1997 en que encarnó el personaje de Laura en La Vida Según Muriel, un film de Eduardo Milewicz en donde la soledad de dos mujeres era interpretada desde la mirada inocente y sabia de una niña (Muriel), amparadas bajo un manto patagónico como escenografía.
Una película que nos habla sobre la búsqueda del centro, como equilibrio personal y vincular. Un film que versa sobre los encuentros y desencuentros, sobre el placer de entablar lazos y sobre el pesar y el crecimiento al que nos someten las pérdidas. Me conmovieron mucho los pasajes y la encarnación de los personajes que entre libreto y libreto dejaban sentir una dulce princesita en la voz tierna y madura de un Caetano Veloso exquisito.


A partir de allí supe de no perderle el rastro y es por eso que luego, me la volví a encontrar como Clara en El sueño de los héroes (1997) basada en la nóvela de Adolfo Bioy Casares. Más tarde, en 1999, como Laura, la protagonista de El mismo amor la misma lluvia, dónde también compartió elenco con Ricardo Darín. Luego como Natalia en Un Oso Rojo junto a Julio Chávez, un film del año 2000 que contó con la dirección de Caetano y otras, eso, sin mencionar sus trabajos en televisión y en teatro.



Además de todos los atributos que ha sabido demostrar con creces como actriz, Soledad Villamil también canta y lo hace muy bien. Tuve oportunidad de verla en teatro, en una de esas tantas huídas a Buenos Aires, en el teatro San Martín cuando reponían en escena junto a otros músicos (Brian Chambouleyron, Silvio Cattáneo, Carlos Viggiano y Rafael Solano) el espectáculo musical Glorias Porteñas en dónde, por demás, dejó constancia de su dulzura musical al interpretar milongas, tangos y valses de nuestro recordado repertorio nacional.

(A continuación, uno de los temas interpretados por Soledad Villamil en Glorias Porteñas: Yo no sé que me han hecho tus ojos, nombre de un vals que se hizo popular en la legendaria y peridida voz de Ada Falcon, y de una película documental homenaje de esta cantante que prefirió el retiro hacia lugares más calmos antes que una vida discográfica)


Desde allí no ha parado de hacer las dos cosas, cantar y actuar. Ha editado dos discos como solista: Canta y Morir de amor. El primero ha sido galardonado con el premio Gardel en el año 2008.
Si todo sale bien, algo de su voz y de su repertorio estarán escuchando al leer este post. Eso si son asiduos e ingresan a menudo porque con el próximo posteo seguramente cambiara el silabario musical, como ya es costumbre.
Sin más, desde éstas humildes palabras, mi más grata Felicitación a Soledad Villamil por el premio obtenido y por su labor.




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