Material exclusivo para utilizar en el baño

domingo, 7 de febrero de 2010

Por el mundo...

...Sin Marley ni Florencia ni Susana ni Marta ni Chárter ni visas ni aduanas...






Al observar las imágenes del desierto que colorean desde hoy y por algunos días este blog, sobrevuelo la imagen de otro desierto al que accedo sin necesidad de tomar ningún avión. Solamente me basta accionar play en el reproductor de música y al escuchar esa dulce voz que sabe transmitir Martá Sebestyen, me encuentro atravesando junto a Ralfh Fiennes y Kristin Scott Thomas los fotogramas de aquella apasionada película que dio en llamarse El paciente inglés y que supo de emocionarme con lágrimas en un llanto catártico.
Y es que viajar por el mundo no es cuestión de dinero ni de pasaportes así como las lágrimas no son siempre cuestión de tristezas y pesares. Viajar por el mundo es una osadía mental a la que uno debiera animarse, cerrando los ojos, escuchando sonidos, olfateando recuerdos transmitidos por alguna imagen, alguna carta o algún papelito, de esos que solemos guardar afanosamente en algún cajón y que sin duda, proviene de ese viaje que hicimos en algún momento especial de nuestras vidas.
Hay quien dijo que el llanto es el río del alma, que cuánto más caudal lleva, más penas arrastra y si lo dejamos aguar entre los párpados finalmente encontraremos la calma.
Por eso viajar y llorar son dos placeres a los cuáles suelo no renunciar. Con uno traspaso fronteras sin ni siquiera (la mayor parte de las veces) moverme de casa y con el otro riego el jardín que cultivo en lo más profundo del alma.
Viajo pues a través de estas fotos, de éstas escenas y de la música.
Lagrimeo y dejo florecer la sonrisa en mi rostro.

Qué tengan una hermosa semana!
(les recomiendo para el lunes, la lectura del artículo en El Cuaderno de Saramago... sin desperdicio!)

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