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jueves, 4 de febrero de 2010

Rescatados de la web (ada)

Como es habitual, las casillas de correo suelen atiborrarse de mucho contenido encadenado y sin embargo, al menos a mí, no logran encadenarme ni aún trayendo candado.
De lo mucho que circula por el correo poco es realmente lo que importa o vale la pena. Algún que otro saludo de un amigo/a o familiar, alguna oferta laboral, algún que otro mensaje de buenos augurios con bellísimas imágenes anexas, fotos de amigos y familiares, algún aviso de suspensión de tareas en la carpintería del dedo entrometido que nos anticipa hacernos de paciencia, dándonos la chance de guardar las láminas en lugar seguro para resguardarlas del polvillo y la grasitud en tanto esperan la reencarnación del dedo rebanado que futuramente las enmarcará en un bello cuadrito; mensajes que anticipan la creación de un nuevo asueto ante el cual, muy a nuestro hondo y profundo pesar se suspende alguna que otra jornada laboral, los boletines a los que libremente nos suscribimos (allí nuestro libre albedrío no nos permite emitir queja alguna), invitaciones para participar de bellísimos cursos y seminarios y algunos pocos videos, poemas, relatos y demases humorismos interesantes.
En tanto, esa carta que uno ansia epistolarmente recibir nunca llega o si lo hace ya es demasiado tarde, lo qué -Catita dixit-, nos impide jactarnos de que las nuevas tecnologías han superado al correo convencional en formato papel que, sin lugar a dudas, sigue siendo más rápido, más eficiente y más folklóricamente romántico.
Hasta aquí lo que a sabiendas promete. Lo demás suele ser un rollo de papel higiénico que ni siquiera puede usarse para los fines a los que uno podría darle y que además, si pudiéramos darle dicho uso no lo conseguiríamos porque nunca están limpios ya que vienen ensabanados de miles de direcciones de correo y publicidades con algún pps aburrido y descontextualizado como archivo adjunto. Son esos correos a los que, en mi caso, mando a la papelera sin ni siquiera darle la chance de robarme el tiempo de leerlos y otorgándome el permiso de no generar en mi ningún tipo de remordimientos más allá de que el mail concluya con alguna de esas catastróficas sentencias de caer en siete años de desgracia si no se los lee y se los reenvía a un número arbitrariamente impuesto de destinatarios.
Pero, este pequeño post en un día hermosamente fresco de brisas atravesando las ventanas no posee la intención de jugar con las palabras para seguir hablando de algo que ya toda la población mundial conoce, más bien intenta compartir parte de esas mínimas bellezas, rarezas o simples retazos del arte que a veces, muy de vez en cuando, arriban a mi casilla de correo electrónico rescatadas desde la web por algún tipito/a -ahora, Quique Pesoa dixit- empeñado en hacer circular la belleza.
Para hoy les convido tres videos a los que quizá reconocerán sin más asombro que aquel generado por la mente al revivirlo o tal vez accionará en ustedes la sorpresa, la sonrisa, el deleite o alguna mueca de disenso, cosa que también sería posible.
De todas formas lo suelto por acá para quien desee averiguar de qué se trata. A saber, una versión única y maravillosa de Bohemian Rhapsody, el extracto de un concierto de André Rieu en el interior de La Toscana -Italia- y un creativo y simpático comercial francés sobre el sano uso del preservativo.




Sin más por el atravesar de esta tardecita, los saludo, agradeciendo especialemente a Sandra por permitirme recordar en marionetos colores, a Marcelo por acercarme bellos sonidos y burlón humor y a Marta por la complicidad en la creativiad, las risas y el buen gusto.

Salutti per tutti e buona giornata.

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