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lunes, 8 de marzo de 2010

Crónicas Nostálgicas


Conmemorando un día internacional con un recuerdo especial y un festejo por partida doble...

Don de Mujer





En el transcurso de la vida es habitual encontrarse con personas, que por más familiares, amigos o compañeros que sean, son congregados a nuestro entorno para acompañar el camino y dejar huella de todos modos.
Al ir tras las pisadas que caminaron y caminan conmigo, hoy evoco y deseo convidar a este sitio a una persona que porta en su ser todo el emblema con que la viste su don de mujer. No recuerdo exactamente cuando conocí a la tía Sandra, pero lo que si atesoro desde siempre es aquel gesto protector y amable que supo de mimarme y entenderme sin pronunciar jamás un solo agravio. Nuestro enriendo era la música a la cual me convidaba primero con discos de vinilo en la casa de la chacra; vinilos que fueron cambiando el color y la forma con el correr del tiempo pero que jamás estuvieron vacíos de contenido. Se sumaba a este convite, el silabario de su biblioteca en expansión universal y las imágenes que solía tejer en su mente e hilar en algún que otro cuadro. Fueron primero los tiempos de Mafalda y The Beatles, ABBA y The Carpenters. Luego llegó el despertar esotérico y algo de Duran Duran mixturado con lo nativo de Pedrito Aznar. Más tarde un sinnúmero de sonidos y palabras que fueron nutriendo mi espíritu en cada encomienda o carta que cruzábamos a menudo.
La nostalgia siempre emociona y permite el juego de quitarnos años, arrugas y kilos sin necesidad de pasar por la traumática visita previa de un quirófano. En esta lúdica tarea me concentré esta tarde en dónde pude volver, y seguramente el recuerdo me engaña (porque siempre está dormido) a mis 8 o 9 años y a sentarme en la mesa del comedor de la casa de mis viejos, en dónde la tía, en una de sus visitas, me enseño a copiar una imagen con la técnica del retículo cuadriculado con la que más tarde dibujé y coloreé de manera muy rústica un gato que alguna vez supo estar pegado en el reverso de su armario y que un día de esos como tantos en que yo la seguía por su casa sin perderle el rastro, tuvo a bien mostrarme llenando mis ojos de sol y luego de lágrimas. En si no me emocionaba el dibujo, me emocionaba verlo allí, entre el arsenal de afiches y artesanías que poblaban su espacio, dejando que un pedacito de mi habitara ese mundo sin ella imaginar que al mismo tiempo se iba entrometiendo dentro del mío, haciéndolo propio.
La fortaleza con la que transita su vida, regándola con brotes de determinismo, posibilita en ella una gracia muy especial que se manifiesta en lo meticuloso de sus acciones. Todo en su justa medida; los detalles en el instante y lugar preciso, cada delineamiento de color, de palabras, de flores, de notas musicales. Tanto es así, que pensar en ella es pensar en colores, es imaginar una paloma blanca, esa misma que es un símbolo universal de paz, es encontrar la caricia y la mirada brillante en fusión con las alegría o el dolor ajeno y al mismo tiempo la entereza, la calma y la corrección fraterna que casi nunca equivoca motivos ni es improvisada.
Con fortaleza, también atravesó los años en que la nonna Adelinda, su madre, entabló la pelea con el cáncer de mama. En cada gesto, la tía Sandra mostraba la entereza implacable que, sin embargo, no le impedía destilar un dolor casi solitario, casi imperceptible, con lágrimas en algún rincón a escondidas. Fueron años de suspensión y suspenso en dónde todo se transformó en un estar con las manos extendidas y un empeño vitalicio en compañías y trámites diversos. Cuando por fin llegó el final, supo de llorar, desaferrar y dejar partir en una pena que la detuvo algún tiempo más con la mirada nublada y detenida. Luego, tiempo después, logró despertar para volver a arremeter con su vida en intermitentes pausas pero sin prisas.
Con pausas se detiene en mi sentir, con una tranquilidad que me genera paz y admiración. A ella debo la gracia de la palabra como puente y la música como escenario, a ella hoy le agradezco la belleza siempre compartida y la serenidad con la que convida sus días como queriendo hundirse cada vez un poco más en un Om saludable y ecuánime.
La tía Sandra no sólo es un compromiso parental, es aquel ser a quién, algunos otros sobrinos como yo, acudimos en pos de ensanchar la paleta de nuestros colores para poder seguir pintando el arcoíris eterno de nuestras terrestres vidas, otorgándole el milagro y la gracia de sentirse madre, amiga, mujer; dejándola entrometerse en el jardín de nuestras agrestes y fértiles vidas.
Gracias querida Sandra por compartir siempre la belleza, convencida del valioso poder que encierra dicha herramienta en la sanación del alma. Gracias por sumarte a esta locura de ensanchar mis alas y volar en ellas.


 Gracias y Feliz cumpleaños!!! Gracias y Feliz día!!! Gracias y a celebrar la vida!!!


Un beso y un saludo a todas las mujeres en este día!!!

En especial a las mujeres chilenas...



Maldigo Del Alto Cielo



Violeta Parra - Composición: Atahualpa Yupanqui


Maldigo del alto cielo
La estrella con su reflejo
Maldigo los azulejos
Destellos del arroyuelo
Maldigo del bajo suelo
La piedra con su contorno
Maldigo el fuego del horno
Porque mi alma está de luto
Maldigo los estatutos
Del tiempo con sus bochornos
Cuánto será mi dolor.


Maldigo la cordillera
De los andes y de la costa
Maldigo señor la angosta
Y larga faja de tierra
También la paz y la guerra
Lo franco y lo veleidoso
Maldigo lo perfumoso
Porque mi anhelo está muerto
Maldigo todo lo cierto
Y lo falso con lo dudoso
Cuánto será mi dolor.


Maldigo la primavera
Con sus jardines en flor
Y del otoño el color
Yo lo maldigo de veras
A la nube pasajera
La maldigo tanto y tanto
Porque me asiste un quebranto
Maldigo el invierno entero
Con el verano embustero
Maldigo profano y santo
Cuánto será mi dolor.


Maldigo a la solitaria
Figura de la bandera
Maldigo cualquier emblema
La venus y la araucaria
El trino de la canaria
El cosmo y sus planetas
La tierra y todas sus grietas
Porque me aqueja un pesar
Maldigo del ancho mar
Sus puertos y sus caletas
Cuánto será mi dolor.


Maldigo luna y paisaje
Los valles y los desiertos
Maldigo muerto por muerto
Y al vivo de rey a paje

Al ave con su plumaje
Yo la maldigo a porfia
Las aulas , las sacrsitias

Porque me aflije un dolor
Maldigo el vocablo amor
Con toda su porquería
Cuánto será mi dolor.


Maldigo por fin lo blanco
Lo negro con lo amarillo
Obispos y monaguillos
Ministros y predicantes
Yo los maldigo llorando

Lo libre y lo prisionero
Lo dulce y lo pendenciero
Le pongo mi maldición
En griego y español
Por culpa de un traicionero
Cuánto será mi dolor.



1 comentario:

  1. Gracias Seba por este bello saludo,por las hermosas palabras y esa maravillosa musica que nos regalas! A traves tuyo un Muy Feliz Dia a todas las mujeres!El lema de este año para tener en cuenta es "Igualdad de Derechos e Igualdad de oportunidades:Progreso para todos".Un beso grande!

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