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martes, 25 de mayo de 2010

BICENTENARIO



En el día de la patria, buenas noches, buenos días y buenos deseos...
Entre tanto reflexionemos sobre el signifcado de algunas estrofas que cantamos y serán entonadas en todos los actos ante la conmemoración de este día.
El texto que transcribo a continuación me lo ha enviado Verónica por correo electrónico. Si bien el texto está firmado con las iniciales de quién lo escribe, puedo anticipar que se llama o le dicen Meri. Meri, si en algún momento pasas por aquí y te lees, espero no te enfades conmigo por haber subido tus reflexiones y pensamientos a mi sitio.  Si los subo es porque los hago propios y los comparto y me interesa divulgarlos para contagiar a otros en esta tarea de pensar y debatir que presente preferimos.

200 años de ¿libertad?

Hoy, mientras colgaba una diminuta banderita argentina en la ventana del departamento que alquilo, inevitablemente vinieron a mi mente los primeros versos de nuestro himno nacional:

Oíd, mortales, el grito sagrado
Libertad, Libertad, Libertad
Oíd el ruido de rotas cadenas
ved en trono a la noble igualdad.

Y con ellos, un torbellino de preguntas... ¿Qué es hoy la libertad? ¿cuáles son las cadenas que debemos romper? ¿qué entendemos por igualdad? ¿cuáles de los ideales de los que llamamos próceres y decimos tener como ejemplo, se reflejan hoy en día en cada uno de nosotros?
E inevitablemente también, se me ocurrió pensar en esa frase tan usada, de que los niños son el futuro. Y entendí que esta frase da cuenta de algo que subyace a las preguntas anteriores: Nos estamos olvidando o nos queremos olvidar, de que nosotros somos el presente. Las cadenas que tenemos que romper son las de la desidia, las de la indiferencia, las del olvido. Esas son las cadenas que nos atan en este momento y que nos obligan a no tomar nuestras propias decisiones. Recuerdo el pasaje del Quijote, en el que Sancho, para evitar que Don Quijote saliera en busca de aventuras nocturnas, le ató las patas a Rocinante. Supongo que esta analogía no necesita muchas explicaciones...
Entonces ¿qué es la libertad? Suponemos que somos libres, porque nos podemos peinar como queremos, vestirnos con lo que nos gusta y demás. Pero alguno miró a su alrededor... Alguno contó cuánta gente con el mismo corte de pelo hay, cuánta gente con tatuajes iguales (el mayor grito de la individualidad)? ¿Somos libres cuando cambiamos el coche todos los años? ¿Somos libres cuando mostramos públicamente nuestros atributos físicos, frutos de una dieta brutal, del trabajo a muerte en un gimnasio o de una cirugía? ¿Es libre una chica de 15 años cuyos padres le regalan una operación de nariz? La libertad es la capacidad de elegir con responsabilidad. Pero ni estamos eligiendo, ni estamos siendo responsables. No elegimos porque respondemos a una imposición externa, cuyo mayor logro es hacernos creer que somos libres. Lo que no lograron hacer los regímenes dictatoriales, lo ha conseguido esta democracia descarriada. Las dictaduras prohibían un libro y la gente lo leía a escondidas. Ahora podemos acceder a todo y lo único que tomamos son espejitos de colores.
La igualdad, finalmente, aquella que Vicente López y Planes colocó en un trono, hace tiempo ha sido destronada. Y estamos tan cómodos así, que no alzamos la voz para pedir justicia. Y justicia no sólo es que se resuelva un asesinato y determinada persona vaya presa. Luchar por la justicia es luchar para cambiar un sistema injusto, que lleva a que dos nenes maten, a que desaparezca gente diariamente en manos de redes de prostitución y nadie diga nada, o a que los monstruos de la dictadura sigan caminando por las calles y ocupando cargos políticos en los que proponen leyes para humillar de la peor manera a los actuales “delincuentes”, que ellos mismos crearon con sus políticas asesinas. Aquellos que cantan el himno con tanto fervor y rezan el Padrenuestro mirando al cielo se pasaron décadas hambreando y embruteciendo al pueblo argentino. Y tienen la desfachatez de rasgarse las vestiduras por el aumento de la delincuencia y la desidia de nuestros jóvenes. ¿Cuál es la igualdad que pregonan? La que parodia Orwell, tal vez, en la que algunos son más iguales que otros.
Este presente que grafico en los párrafos precedentes es el que tenemos que cambiar nosotros, empezando por tomar conciencia. Dejemos que los niños sean niños. Si hacemos las cosas con responsabilidad, inevitablemente los formaremos para el futuro. Si hacemos las cosas con responsabilidad, quizás, sólo quizás ese futuro sea distinto. Y esa pequeña grieta de duda es la que hace que valga la pena intentarlo. En los festejos, cuando canten el himno, piensen qué significa lo que están diciendo...

¡Feliz 25 de Mayo para todo el pueblo argentino! M.M.

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