Material exclusivo para utilizar en el baño

jueves, 6 de mayo de 2010

Compaces para la emoción

 A veces la emoción es tan intensa que es necesario abandonarse a ella y disfrutarla más allá de toda responsabilidad.


Disfrutamos una velada encantadora y plena de risas. Marta nos convidó tartas y tortas de variadas formas y colores. Confieso que no me quedó ninguna por probar.
Como siempre, el departamento olía al ramo de rosas que coloreaba y perfumaba el entorno desde el rincón más incandescente del living. Los tonos salmón de las paredes, lo cuadros y el mobiliario añejo, restaurado y con aires campestres eran tenuemente iluminados por las tulipas brillantes de unos cuántos veladores y lámparas de pié. Sobre la mesa, las copas estaban dispuestas, los platos listos y el vino urgente.
Mientras con Clau nos acomodábamos recostándonos en mullidos sillones, Marta desenredaba el revuelto de nuestro regalo asombrándose ante cada presencia encontrada y Noelia, su hermana, la más chica y la más melliza, se presentaba disfrutando de reojo el placer de desenvolver y descubrir el recetario afrodisíaco, la cajita de té, los caramelos, la música, la foto y las tarjetas que componían el set del obsequio de cumpleaños.
Aunque lo intentamos, no pudimos desvincular la escuela de nuestra reunión, sin lugar a dudas, un lugar común que se transformó en parte del convite. Riéndonos de las anécdotas más septimizadas, matizando el relato con historias de campo en la voz y las dotes histriónicas de Noelia, pasamos un momento hilarante y sumamente cálido que hubiéramos querido postergar hasta el amanecer.
No pudimos lograrlo, mis ojos vencidos de cansancio y la ansiedad de Clau por su entrevista de trabajo nos doblegaron y tras su sentencia dimos punto final a la visita apenas llegada la una de la madrugada.
Al llegar a casa me desplomé en la cama sin ninguna intención de volver a levantarme por muchas horas. Y así fue. Me desperté a la una de la tarde con algunas intermitencias en el transcurso de la mañana. La primera cuando Clau intentó de la forma más tierna convencerme para que me despierte y me metiera en la ducha, la respuesta fue tomar un teléfono y avisar en la escuela que no me esperen. Nos abrazamos y volví a dormirme casi al instante. Nos quedamos así, sin más, en la cama, cubiertos con sus nervios y mi sueño.
Disfrutamos remolonear desafiando a la responsabilidad y a las obligaciones hasta que llegó el momento en que él se preparaba para irse y me cubría para que yo siguiera en posición horizontal. Entre que se preparaba y yo me entre dormía, no dejaba de ir de la cocina a la habitación, con su taza de café, sentándose en la cama para verme dormir sin saber que yo no estaba tan dormido y así y todo no pude ponerme en pie. Es tan tierno en sus gestos, en su eterno placer de contemplarme y recorrerme con los ojos y sus manos, en todo su quererme que a veces no me sale más que emocionarme y lagrimear. Jamás imaginé que el amor tuviera estos rostros, estas texturas, estas imágenes, estos ritmos y estas cadencias. Hoy tengo la certeza de que jamás supe que así de mágico y así de térreo puede ser el amor.
Se preparó, se abrió en soledad la puerta, me dejó un beso al pasar y se fue camino a su entrevista. Mientras escuchaba su presencia caminar y despedirse, lo imaginaba contento y nervioso, ansioso. Una entrevista de trabajo luego de tantos meses de abrir periódicos, recorrer consultoras, llenar formularios para depositarlos al infinito tonel de la bolsas de trabajo que proliferan en internet sin jamás recibir ni siquiera un mensaje de agradecimiento, era sin lugar a dudas una ocasión para llenar de alegría el corazón, anudar de nervios el estómago y encontrar un retazo de felicidad, no sólo por el hecho de ser una esperanza de trabajo, más que nada por el deseo de brindarme todo y más, cómo si lo que uno pudiera brindar con trabajo fuera más importante que todo el amor que destila en cada segundo de abrazo, de besos y de caricias.
A veces me siento tan extraño, que no me es posible creer que exista una persona a mi lado, casi a seis meses de conocerlo, que sienta ese deseo inmenso de bajar el cielo y depositar todos sus encantos a mis pies, que se quede a mi lado para ver una película o que escuche atento la lectura del último libro que empecé; que disfrute cocinándome algún plato elaborado y que se divierta cuando mis encantos culinarios le ofrecen tan sólo una sopa instantánea o cuándo, en la prisa por dejar la casa en orden y perfumada él sea un remolino y yo tan sólo la pluma que quita el polvillo de las bibliotecas.
Entre tanta somnolencia evocativa volví a conciliar el sueño y al despertar, con todo el aplomo de haber dormido mucho, comenzó a invadirme un poco la tristeza y el desgano al pensar que ya no me quedan salidas de emergencia por las cuáles evadirme y que mi empresa de exorcizar un fantasma al no lograr dar con el conjuro adecuado, la deja inútil y sin sentido.
Comienza a ser fuerte la sentencia.
Llegado a este punto me doy cuenta que fue bueno y sano distanciarme de un entorno que no me permitía crecer, no por malo, simplemente por constituirse así, con las herramientas disponibles, cómo una casa que ha quedado a medias por falta de presupuesto para comprar maquinaria más avanzada. Sin embargo, creo que es tiempo de volver y de integrar y en ese deseo está el poder disfrutar de mi querida familia como nunca supe disfrutarla, siendo yo sin más…
Me levanté a la una, hablé con Clau, me contó emocionado de su entrevista y de la satisfacción de haber sido bien recibido y si bien aún no le han confirmado nada, su voz trasmitía la luminosidad con la que enciende su rostro en aquella sonrisa con ojos brillosos de alegría y de inocencia.
Mientras, yo decidí pasear el día por acá, recorriendo los pocos ambientes del departamento, un tanto solo y rodeado de música, con el corazón tibio y el llanto urgente por todo lo derrotado y por todo lo que me empeño aún en derrotar, dejando que mi corazón sienta y disfrute con la intensidad que nunca supo.


2 comentarios:

  1. Te quiero sebas. Me alegra que escribas lo que sentis porque te sale hermoso con tanta sensibilidad y riqueza. Estoy siempre y soy parte de tu familia. Quién es quién para juzgar el amor? Que bello Silvio! Besos

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  2. HOLA FER!!! gracias por seguir dejando retazo sde tu tiempo por acá...
    Nunca dudo de las querencias de mi gente, aunque alguna vez me dolió el fantasma de suponerlo así. En esos momentos, a veces una máscara es la mejor salida pero sobre todo, la peor solución...
    En fin... Ahora ya he aprendido y lo sigo haciendo... para que estamos en esta vida sino para aprender?...
    Besotes, yo también te quiero!

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