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domingo, 30 de mayo de 2010

Constelada elección



Mi papá y mi mamá habían regresado de un viaje por la capital. Habían traído entre el desvelo de las caminatas y el aroma a café de las mañanas algunos regalos para cada uno de nosotros. No recuerdo mi edad de entonces, pero sí recuerdo que papá me sentó en la mesa de la cocina y en pocos minutos de agitar maletas y brazos quedé disfrazado de jugador de River, con mi camiseta blanca y roja y pantalón corto negro. Elegí aquel día que sería hincha de River Plate para orgullo del viejo y para desinterés de mis más infantes emociones a quiénes ese deporte mundialmente aclamado y reconocido no le hacía ni siquiera cosquillas.
A tal punto llegaba mi desinterés que una noche en que papá me llevó con él para convencerme de los placeres de correr tras una pelota, mis párpados eligieron cerrarse y dormir una siesta de noventa minutos frente a dos equipos que jugaban un partido en una cancha de fútbol que ni recuerdo. Desde ese día elegí que aquella pelota de cuero no tendría lugar en el cofre de mis placeres y así, cada vez que todo conspiraba para congregarse a honrarla y celebrarla, yo cerraba mis ojos y elegía mirar ese otro mundo que escenificaban mis fantasías y personificaba la imaginación.

Mi vida transcurrió, desde entonces y desde antes también, en un constante devenir de elecciones, algunas más conscientes que otras, algunas más condicionadas que otras.



Sin duda, algo de esto nos sucede a todos y nos iguala en cuanto a especie. Motivados por una elección, consciente o inconsciente, nuestra vida sucede en una constante asimilación de elecciones mediante las cuales vamos enfrentando la vida de la mejor forma que podemos, activados por un psiquismo que siempre va iluminando los caminos que lo equilibren y despresuricen.
Pero cuando los condicionantes externos limitan nuestra libertad y la responsabilidad se pone al servicio del destino de los otros, en ocasiones elegimos aquello que no queremos y relegamos lo que nuestro deseo nos propone, obligándolo, en muchas oportunidades, a quedar encapsulado y a necrosarse, apagando la llama vital, consumiéndonos como una vela hasta estallar o apagarnos definitivamente.
A medida que vamos creciendo las elecciones se van viendo mucho más amenazadas por el entorno, obligándonos a consumir mucha más energía en pos de seguir aferrados a la libertad de decidir y obrar en consecuencia. Pero ni la libertad a veces puede asegurarnos la elección y a menudo somos encandilados por esos famosos espejitos de colores que vemos a través de un caleidoscopio, perdemos el norte, nos desorientamos y empezamos a transitar el camino que la cultura eligió para uno. Y sin embargo, así y todo, le pese a quién le pese, se crea o no, también seguimos eligiendo esa vida culpando a quién sea por la fortuna o el infortunio de la vida que vivimos.



Cuando se ha perdido el Norte, dicen los que de eso entienden, que no hay nada mejor que observar el mar embravecido de la constelación de Casiopea, aquella que debido a su forma de M o W, según como se la mire, es de fácil reconocimiento, incluso más fácil que detectar la Osa Menor.
Siempre que el camino se bifurca, consultar el oráculo y observar en la constelación de los sentires la estrella más brillante de aquella constelación, lejos de toda vanidad, es una de las mejores enseñanzas que he asimilado. Luego, sumergirme dentro de mi mundo para encontrar esa calma que me permita elegir lo que siento más allá que afuera se empeñen en llevarme a favor de la corriente, ha sido el mejor antídoto para asumir mis elecciones y permitirme nadar en direcciones diversas.
Elegí inconscientemente mi objeto del deseo, elegí conscientemente sepultarlo muchos años, elegí la música como bálsamo y la lectura como refugio, elegí confiar y sonreír ante las dificultades, elegí a mis seres queridos más allá de los que me han tocado familiarmente, elegí afrontar el mundo, al despertar de una adolescencia infantil y confusa, con toda la expectativa social sobre mi género. Elegí mi profesión y elegí creer en un Dios alejado de todo dogma. Elegí casarme porque era lo correcto, porque estaba seguro de que así pasaría desapercibido y porque a alguien, alguna vez, se le ocurrió encasillar la felicidad de la gente en ese sacramento. Luego elegí separarme y amigarme con mis fantasmas después de un largo camino de falsas señales y caminos cegados. Y así, pese a todo, en pos de mi felicidad sigo eligiendo…
Elijo a Casiopea como mi brújula y elijo su mitología en las letras de Silvio Rodríguez con la musicalidad y dulzura de la voz de Miryam Quiñones, una canción que de tan bella me embellece el corazón y despierta mis sentidos. Elijo convidar esta belleza, porque como siempre digo, la belleza hay que compartirla para que se multiplique, para que se haga eco y se disemine como las semillas blancas del budismo, más allá de los muros que construimos a diario.


 
Como una gota fui de la marea
la playa me hizo grano de la arena.

Fui punto en multitud por donde fui
nadie me detectó y así aprendí.

Cuando creí colmada la tarea
volví mi corazón a Casiopea.

Cumplí celosamente nuestro plan:
por un millón de años esperar.
Hoy llevo el doble dando coordenadas
pero nadie contesta mi llamada.

¿Qué puede haber pasado a mi señal?
¿Será que me he quedado sin hogar?.

Hoy sobrevivo apenas a mi suerte,
lejano de mi estrella de mi gente.

El trance me ha mostrado otra lección:
el mundo propio siempre es el mejor.

Me voy debilitando lentamente
Quizás ya no sea yo cuando me encuentren.


Cuenta la mitología...


La letra que forman las estrellas más luminosas de Casipoea remiten a un origen acuoso, M de marea o W de wather, y esto no resulta casual pues, como es bien sabido, esta constelación también recibe el nombre que le ha conferido la mitología Griega.
Casiopea se jactaba de que ella y su hija Andrómeda eran las más bellas entre todas las mujeres, incluso más bellas que las Nereidas, hijas del dios del mar, Nereo. Las Nereidas indignadas le piden ayuda a Poseidón quién, a través de las aguas envía monstruos y calamidades para que destruyan el reinado de Casiopea, Etiopia.
El esposo de Casiopea, Cefeo, consulta un oráculo para buscar una posible solución y éste le responde con voz de sacrificio: Andrómeda debería ser atada a un acantilado para que el monstruo marino la devorase y así salvar su reinado.
Cuentan que por allí andaba Perseo, que venía de derrotar a Medusa –la de las viboritas- y que se enamoró perdidamente de Andrómeda, a tal punto que, derrota al monstruo, pide a Cefeo la mano de su hija y se casa con ella.

Entre tanto, la historia y la mitología ubican un trono estelar para Casiopea, para que nadie olvide nunca su vanidad.

Claro que esta constelación es posible verla en el hemisferio coronado por el ártico...¿Será por eso que el Norte siempre resulta tan vanidoso?

4 comentarios:

  1. BELLÍSIMA CASIOPEA!!!!!!!!!!!!!!!!!!
    gracias por recordármela...
    Sabé que es ELOHIM? = DIOS...

    La oración principal del judaismo dice así:

    SHEMA ISRAEL ADONAI
    (Escucha, Israel, el Señor...)
    ELOHENU ADONAI EJAD
    (... es nuestro Dios, el Señor es Uno)

    ADONAI = El Señor

    ISRAEL era JACOB, los judíos son los hijos de Jacob, los hijos de Israel...

    Interesante, no?

    Besossssssssssss!!!!!!!!!!!!!!!

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  2. Cuando entro a tu blog siento que me sumerjo en un mundo magico, me envuelven la musica, las palabras, los contenidos, las emociones, los recuerdos de una infancia compartida!!...lo del futbol definitivamente lo compartimos Ja! Ja! pero a mi me ampara el genero...al menos papa nunca me puso la camiseta de boca...pero si me torturaba el relato radial dominguero en los paseos familiares.
    En fin me quedan tantos interrogantes para mi en este tiempo que no se si es por la crisis del ciclo vital pero me surgen ...las elecciones...la vida...las "libertades" y las responsabilidades...como ser buena madre sin impregnar a mis hijas de mis propias frustraciones y espectativas...dandoles la libertad para realizar sus propias elecciones...Desafios!!
    Besoss

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  3. HOLA FER!!!... gracias por tus comentarios y por tus visitas frecuentes al blog. Es todo un elogio leerte!!!...
    Y sí, te entiendo!!!... En la vida atravesamos esos momentos cruciales en donde elegir se hace tan urgente como respirar y uno debe dedicarse un tiempo para encontrar el norte entre tanta marejada que nos turba... pero sabés una cosa??? aprendí que todo llega a su tiempo y ese tiempo es el correcto, el adecuado... por eso te animo a que te relajes y dejes la vida fluir, que cuando llegue el momento oportuno las elecciones, las libertades y demases preocupaciones decantarán por pura gravedad, las leyes de la física se cumplen inexorablemente!!!... Y por lo démás, sos una excelente madre, no tengo dudas!!!, y no te olvides que el traspaso de las frustraciones es prácticamente inevitable... no podemos prohibir a los inconscientes comunicarse... ellos se miran, entablan un diálogo imperceptible ante nuestros ojos pero profundamente reconocible en las elecciones que vamos haciendo a lo largo de la vida... TE QUIERO FER!!! y ojalá podamos un día de estos recuperar algo de nuestras charlas!!! BESOTES!!!

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  4. GRACIAS POR TU SABIDURIA COMPARTIDA QUERIDA TIA SANDRA!!!... como siempre, un cofre de sorpresas son tus palabras: cortito, conciso y contudente... PRÁCTICO diría yo, meticuloso, exacto y con ese dejo de inquietud y de incompletud que me obliga a seguir investigando y aprendiendo...

    Si bien queda un poco descontextualizado, para este comentario no me queda otra que entronar las manos frente al corazón, llevar el mentón al pecho y pronunciar NAMASTÉ!

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