Material exclusivo para utilizar en el baño

miércoles, 19 de mayo de 2010

Para vivir hace falta valor...

Nadie te enseña a cantar, es como un bote inflable en el medio del mar y sin viento a favor.
Nadie te enseña a cantar, es un grito de auxilio, una necesidad, un alivio real.
Silvina Garré - beso de cuerdas…

(... lo mismo me ocurre al escribir...)



-Soy homosexual -dijo.

Las palabras brotaron como un ocaso de sol y poco a poco se transformaron en una daga que a su paso partió los sueños y proyectos, clisándolos en miles de fragmentos como si se tratasen de un cristal. En el trayecto, también fue cortando el aire, confinando sus moléculas hacia un vacío espacial, tanto que los sonidos de la emoción fracturada y fragmentada, no pudieron escucharse...

Anoche vinieron a cenar mis viejos. Asistieron como siempre, puntuales, a las nueve, con esas ansias que los envuelven cada vez que alguno de sus hijos los invita o les hace algún mimo. Mamá traía unos libros entre sus manos, algunos a los que alguna vez me suscribí y siguen llegando a su casa para deleite de papá, que no repara en asuntos de información confidencial al momento de abrirlos y leerlos.
Sin tiempo de cocinar y aún más, sin ganas de hacerlo, me sumé, como tantas veces, al menú delivery con empanadas tricolor a las que hicimos los honores respectivos. Entre bocado y bocado se iban desgranando algunos temas de conversación que rozaban lo cotidiano. Papá comentó sobre su jubilación y las migajas que recibirá luego de más de treinta años de trabajar en este país. Mientras lo contaba se notaba la congoja y la resignación con la que intenta hacerse a la idea de que, mientras el cuerpo aguante, deberá enfrentar el trabajo cotidiano, con el mejor humor y la mejor de las sonrisas prescindiendo del derecho a elegir por sí mismo en que momento retirarse a otros pliegues y aventuras en sus sexagenarios años. Luego, le dimos lugar a la educación y sus adolescencias, matizando con anécdotas escolares los huecos de la tragedia y la decadencia, asumiendo con humor y con risas lo que no es posible asumir de otra forma.
Así y todo, pisando sobre terreno conocido y conversando sobre mi trabajo, yo estaba nervioso y no podía casi mechar palabras; a todas las escondía y las llevaba directo al baño. No era para menos, además de todo aquel escenario de realidades invitadas, esa noche no podían irse sin que yo rompa definitivamente un largo y prolongado silencio.
La noche se encogía al compás de las velas, mis manos temblaban y acunaban mis palabras hasta sedarlas mientras iba llegando el momento de la partida y mamá tomaba su chalina humahuaqueña para colocarla sobre sus hombros, miraba a su marido en un gesto de vamos y él, que permanecía aún sentado, le daba su aprobación.
En ese breve instante recordé a Silvina, mi gran compañera de noches tormentosas; sonaron en mis oídos todos sus versos y acordes, incluso aquellas palabras que te lastiman cuando se logran decir y sin pensarlo un instante más, levante la vista, busqué los ojos de mamá persiguiendo calma y seguridad, la invité a sentarse y sin darle tregua a mis manos para que definitivamente estrangulen mi voz condenándome otra vez al mutismo, respiré y desangrándome pronuncié lo que a veces, o casi siempre, un padre y una madre no desean escuchar:



-Soy homosexual...



El silencio mudó de cuerpo y se instaló por unos instantes en ambos, permaneciendo en mamá, quién enrojeció sus ojos, bajó la mirada y contuvo el llanto entre unos labios que hacían un esfuerzo desmedido para sostener la angustia. Papá, sin embargo, y contra todo pronóstico, comenzó a hablar, sosteniendo la situación y poniéndose la mochila al hombro.
No hubo tiempo para mucho más, contar tantos años de soledad transitada entre lloraquinas y temores no hacía falta, al menos allí, en ese instante en dónde todo un sueño de proyectos se desplomaba ante ellos con la gravedad de las certezas y los hechos.
No hubo abrazos, ni lágrimas, ni reproches. Sí, la permanencia de posturas distanciadas por el abismo que instala el salto generacional. Al ver a mamá y al sentir las palabras del viejo en una lucha por encontrar bastones para sostenerse y convidarme un poco para que me apoye con él comprendí el filo cortante de aquella palabra, un filo que los laceró por dentro al mismo tiempo que cicatrizó mis heridas y mis miedos.
¿Cómo explicarles en algunos minutos lo que el tiempo quizá jamás pueda explicar?. Decirles, por ejemplo, que la homosexualidad no se elije, como no se elije la estatura o el color de ojos. Que uno ES así, desde siempre y de antes también. Cómo contarles, por ejemplo, el camino solitario que transitamos la mayoría de los homosexuales luchando contra el prejuicio, contra nuestros fantasmas intentando encajar en una sociedad que por desconocimiento persigue encausar el destino de todos en una misma brecha sin percibir la diversidad. Cómo hacer para que entiendan que ser homosexual no es una cuestión de hacer las cosas bien o mal, qué simplemente uno se configura así y así disfruta su vida como lo hace cualquier heterosexual. Cómo hacerme fuerte y contener el alma adormecida transparentada en los vidriosos ojos de mamá, cómo hacerlo sin derramar una sola lágrima, cómo hacerlo sin sentirme ahora así, como en suspenso, creyendo haber hecho lo correcto sin saber a ciencia cierta si en verdad ha sido así.
Ellos hubieran preferido no enterarse y que los supuestos se diluyan otra vez con el correr de las horas y los días. Me pregunto, ¿A qué precio?, ¿con qué finalidad?.
Al hacerlo, al decirlo y enfrentar mis miedos y fantasmas me sostuvo la idea de que hay un derecho irrenunciable entre los padres y los hijos, el derecho a conocerse, a transitar juntos la felicidad y los pesares. Muchos años les negué esa posibilidad como ellos me negaron otras, en forma inconsciente, sin mal intención, simplemente porque las cosas se suceden de un modo y así debe ser en los registros de una educación cristiana basada en el deber ser y en la responsabilidad que ha dejado marcas de profunda dolencia en gran parte de esta y otras generaciones.
¿Cómo hacer para impedir la certeza que afirma que cuando un hijo sale del closet, sus padres ingresan en él?. En esa oscuridad en la que viví mucho tiempo logré fortaleza y crecí, entre todos mis temores y todas las injusticias que fui rumiando solo con toda la carga emocional que implica sentir y sufrir sin poder hablar, sin poder gritar. En esa oscuridad también hubo estrellas y luciérnagas y soles y gracias a esas luces logré dar con el picaporte que abrió mis emociones y mis sentimientos a este nuevo viaje en el que me permito la dicha y el placer de disfrutarme y disfrutar con todos los dones que Dios me ha bendecido. La luminaria incandescente de la tía Sandra con toda la música y todas las lecturas, las canciones de Silvina Garré que ponían letra a mi emoción y que no me cansaba de escuchar en aquellas noches largas de adolescencia, el humor de Tilsa, uno que de tan simple es el que más te hace pensar y el que más me divierte, su abrazo eterno y su contención al momento de enterarse que el hombre a quién había consagrado su vida la dejaría sola en medio de sus sueños y sus vuelos ¿cómo explicarle a ella que los inconscientes se comunican? ¿cómo dejarle sentir que mi carencia también fue la suya? ¿cómo hacerle entender que si me alejé todo este tiempo y me abrí de sus pedidos y reclamos fue para ayudarla a tomar confianza en sí misma y que se permita el derecho de gozar su vida de una forma más plena?¿Cómo decirle que la quiero a pesar de todo y que es y será la única mujer de mi vida?... no sé si es posible hacerlo, o explicarlo y quizá en eso me pierdo por mi vocación docente que me empuja a explicarlo todo y buscar la explicación de todo, como si todo necesitara explicarse, incluso el amor.



Pensar que ahora, en esa oscuridad están ellos, mis padres, reencontrándose con su pasado, buscando respuestas, motivos, poblando el pensamiento de interrogantes, cayendo en la cuenta de que estas cosas no solo le suceden al vecino ni son noticias de televisión o historias de telenovela, me angustia un poco porque sé la claustrofobia que se siente estando allí, preso de uno mismo, sin poder soltarse.
Entre tanta agitación, espero sepan ver las luces que los orienten por el camino que les permita salir. Yo, por mi parte, ya ofrecí mi linterna respetando a sus tiempos. Espero que ese mismo tiempo haga su trabajo, el de siempre, el de diluir y difuminar los contrastes para que la realidad adquiera cada vez más las tonalidades que la enriquecen.



Para vivir hace falta valor,
hace falta una voz que esté llamándonos.
y para elegir hace falta valor,
hacen falta señales del amor, de este amor.
Silvina Garré - Americanos

A cada uno, los mencionados y lo que resta mencionar, les agradezco por el Faro y los espejos, porque me permitieron reconocerme, encontrarme, aceptarme y quererme al mismo tiempo que fueron guía y señal de vida, a cada nado, a cada instante, en cada tramo de brazada que le iba ganando al mar, surcando sus olas, tocando fondo y saliendo a flote sin renunciar jamás.
Por ser siempre señales de amor, este amor que nos permite elegir y vivir...

Y para vencer los prejuicios lo esencial es conocer... por si quieren saber más sobre homosexualidad de una forma seria, aquí les dejo el link de una página recomendable...


8 comentarios:

  1. HOLA SEBAS, REALMENTE A MI SE ME PRODUCE UN SENTIMIENTO DE ORGULLO AL ENTENDER LA FORTALEZA QUE MI GRAN AMIGO TIENE, QUIERO TEMBIÉN FELICITARTE POR EL VALOR QUE NO MUCHOS TIENEN, Y ADEMÁS EN TAN CORTO TIEMPO, DESEO CON MI CORAZÓN QUE PUEDAS DISFRUTAR DE ESTA VIDA MARAVILLOSA Y LLENA DE ILUSIONES QUE UNO PUEDE HACER REALIDAD, CON TODO MI AFECTO EDUS

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  2. Gracias querido amigo!!!! y gracias es poco para uno de los soles más brillantes de este microcosmos que conforman mis querencias... no necesito decirte que significas en mi vida pues ya lo he dicho de diversas formas... pero si reitero:
    TE QUIERO AMIGOTE!!! y MUCHO!!!

    Tus palabras siguen siendo mi luz y mi faro...

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  3. Como he disfrutado este texto, caro Sebastián. Yo tuve la fortuna de que nunca tuve que salir del "armario", tal vez porque siempre he sido y hecho lo que he querido sin importarme si era bien visto o no. Un buen día le llevé a presentar a mi padre a un gringo de ojos grandes y aunque luego la relación con mi padre se rompió, fue por otras razones. En cuanto a mi madre se fue desde que yo era muy niño pero supongo que sabía. Casi siempre es ella quien mejor conoce y se preocupa más por los hijos.

    Antes, mucho tiempo atrás muchos homosexuales sufrieron desde vejaciones hasta asesinatos, todavía hay algo de eso y aunque en más de 30 países es aun un acto que va desde penalización legal hasta la pena de muerte, en el resto de nuestros países se ha avanzado y mucho. Hemos ganado terreno como en Argentina o la Ciudad de México, donde ya es aceptado el matrimonio entre homosexuales. Aun hay mucho por recorrer, antes los padres al enterarse que su hijo era homosexual le echaban y olvidaban como hijo para siempre, ahora en el peor de los casos es, quizás, como dices un tema tabú, del que se sabe pero se prefiere hacer mutis.

    Hoy estamos mejor, y sabiendo que todo ese camino lo hemos ganado por activistas y defensores que ya no están pero que pelearon por lograr esa apertura de la que muchos hoy gozamos creo que es deber nuestro el aceptarnos y no digo andar con un letrero por las calles pero a no avergonzarnos por amar de un modo diferente y compartir nuestro sentir con los que amamos.

    Abrazos y enhorabuena.

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  4. Querido Tessi... verdaderamente me he quedado sorprendido con tu comentario. Gracias por tus buenos deseos y por todo lo que transmitis.
    En mi caso, muy diferente al tuyo y al de tantos, la negación -muy potente- se transmitió de inconsciente a inconsciente, formando una barrera muy densa de prejuicios y demases, tanto que me fue muy difícil cortar con la espesura de la enramada... pero finalmente asomé, vi luz y ya no regresé!
    Con respecto a lo de las aperturas, es cierto, aunque hoy por hoy, por estos pagos aún está en debate el matrimonio entre homosexuales, aún hay resistencias en ese aspecto, pero lo que sí es cierto es que hemos avanzado mucho gracias a otros que fueron haciendo camino... y es cierto, también se lo debemos a ellos...

    Cada vez estamos más cerca caro!!! y me agrada...

    Te dejo un abrazote de bicentenario y me alegro mucho de que esta herramienta virtual haya posibilitado este encuentro!!!...

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  5. "A estos putos les tenemos que ganar, a estos putos les tenemos que ganar! Lo grité en mi última ida a la cancha, el 22 de abril. Esa noche le ganamos a Unión 2 a 1, y el estribillo clásico de las previas, se reiteró cuando se nos pusieron 1 a 1. Yo no lo había cantado al principio, porque la entrada a la cancha fue relenta y nos acomodamos en la tribuna cuando iban 10 minutos de juego. Somos 5.000 tipos los que cantamos eso, porque ya se sabe que la masificación te quita frenos inhibitorios que tenés naturalmente. Se lo cantamos siempre a los jugadores adversarios, y eso que jamás jugamos contra la primera de "Gays´fobal club" o cosa por el estilo. Me reconzco quedándome sin voz gritándole eso a los jugadores de River, el equipo con el que simpatizo desde que era así de chiquitito, una tarde en que los goleamos y todo. La hinchada grita para hacerse fuerte y tratar de denigar al otro es una forma de fortalecerse uno. Y la primera de cambio, en la masa, es gritarle "puto" al contrario. Esa noche ganamos porque en el fútbol no gana el que juega bien sino el que hace los goles. Esa noche, el que jugó bien era el número 10 de Unión. Matías Donnet supo brillar en el Boca de Bianchi, hasta ser el autor del gol que le dió a los bostenses la Copa Intercontinental contra el Milan, en Tokyo (diciembre de 2002). El tipo hoy juega en la B porque tiene más de 35 años, porque si no debería jugar en Primera, con los mejores. Y a Donnet, esa noche, muchos de los que están conmigo en la tribuna le gritaron "puto", "trolo". Y a mí me dió vergüenza escucharlos. Donnet es fino, es delicado. No le pega a la pelota, la acaricia con el botín. La lleva, la conduce, como el varón a la mujer en el tango, una danza prostibularia que antaño se bailaba entre machitos, compadritos, guapos...para más datos. Y a Donnet esa noche le gritaron "puto" como al Beto Alonso cuando hace 30 años, con el 10 en la espalda de la camiseta de River, exhibía su romance con la pelota. La pelota, que es "mujer", es femenina. Y las tribunas de entonces, como las que yo pueblo ahora, ejercían de voyeurs. Y cuando el amor entre el 10 y la pelota llegaba al paroxismo del gol inminente, la turbamulta le grita "puto" al amante exquisito porque le da "cosa" sentirse impotente, aunque furioso onanista. Y si yo esa noche en vez de irme a casa con papá, saboreando las mieles de la injusta victoria, me hubiera cruzado con los protagonistas del partido, no tengo duda que hubiera procurado sacarme una foto y pedirle un autógrafo a Donnet. Ël que nos había hecho sufrir y gozar al mismo tiempo y con la misma intensidad. Y conmigo, cada uno a su turno, individualmente, hubieran ido los que le gritaron "trolo", incitándolo contrario sensu a renovar sus demostraciones de amor a la pelota. Y todos se hubieran sacado la foto, sin importarles en absoluto si a Donnet en la casa lo esperaba la esposa, el novio o nadie. El fútbol, dinámica de los impensado -dicho por Dante Panzeri, que tal vez quiso decir que es la actividad en la que la mayoría (en la cancha, los hinchas) no piensan-, es siempre una cruel metáfora de la realidad. El día que a todos los que llenamos la tribuna de Angel Brunel se nos cruce por la cabeza lo mismo que a mí me pasó cuando lo ví jugar a Donnet y no pensé que pudiera joderlo gritándole "puto", ya no pensaremos en intimidarlos gritándoles lo que para el mundo hace rato que ha dejado de ser un insulto. Es más fácil gritar "trolo" que "fea la actitud". Pero con decirle "burro" le significaríamos que no sabe y tiene que aprender (a jugar a la pelota, en este caso), y es igual o más sonoro, hasta puede hacerse rima. Y -de eso estoy seguro- tenemos más derecho a decírselo, que no a meternos con cuestiones íntimas que no van a incidir en que -si no tenemos defensores más duchos- nos llenen la canasta de goles.

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  6. QUERIDO SEBA:
    todo este tiempo imaginé cómo sería ese momento en que hablaras con tus padres, temblando y lagrimeando a veces, y hasta tenía la fantasía de ir yo misma a Bahía par acompañarte en ese trance.
    Pero no: asì debía ser y así fue, y es bueno este desenlace, mañana se cumplirá un año de aquel mail que mandaste a todos, comunicando tu separación con Tilsa, y del otro mail, que sólo recibí yo... tenía esa fecha muy presente en estas semanas previas, y por eso "te animé a que te animaras" a hablar.
    Me pongo de tu lado: es difícil, pero es una liberación.
    Me pongo del lado de tus padres: necesitan saberlo por vos, y no por rumores que vayan creciendo, y que los hieran dolorosamente...
    De a poco, esa negación, ese abismo que percibiste, decantarán, se suavizarán. Ellos entenderán que no tiene nada que ver con la manera en que te criaron, y que no hay culpas ni vergüenza, es cuestión de tiempo.
    Fundamentalmente, es cuestión de AMOR, ACEPTACIÓN, TOLERANCIA, PACIENCIA. No sólo de parte de ellos, también de tu parte hacia ellos, en este proceso de asimilación.
    Ahora sí: cualquier día de éstos voy a visitarte!!!!!
    Un gran abrazo de esta tía, que debe haber sido tu madre en otra vida, y cuya ala te sigue abrigando!!!!!
    Besotes

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  7. Qué sentidas palabras querida Sandra!!!... agradezco todo el acompañamiento, siempre y sobre todo este post sabiendo de antemano lo que debés haber insultado previamente al sistema de mensajeria de blogger...
    Gracias por estar presente y por el abrigo y el vuelo de tus alas desde las cuáles siempre pude ver la realidad desde otra óptica...
    Hacia los viejos, todo eso que mencionás está asegurado, no los cuestiono, ellos también han sido criados desde la negación y no hay culpas en ello, nadie enseña a ser padres y nada puedo exigirles ni reprocharles porque no lo merecen y tampoco es mi bandera... cada uno hace su camino, como puede y con las heramietnas con las que dispone... lo importante es cada tanto asomarse a la ventana y mirar, y ver cada vez más lejos ampliando o postergando el horizonte...
    La cama estará lista para cuando quieras venir a visitarme... siempre que lo desees!!! total tengo futón cama y además, sabés de mi filosofía en torno a las visitas jajajaja.

    TE QUIERO MUCHO y MÁS TAMBIÉN!!!

    BESOTES...

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  8. Querido Eduardo!... tanto discurso para afirmar que se debe moderar la palabra PUTO en la jerga cotidiana!!! jajajaja...
    Me encantó tu comentario, me encanta como vas hilando la reflexión en torno al fútbol y la verdad debo decirte GRACIAS!!!... si bien es cierto lo que decís, en este momento no lo vivo tan así,es decir, no siento ofensa cada vez que se utiliza la palabra "puto" siempre y cuando no se la utilice con una connotación despectiva o despreciativa... lo mismo ocurre con otras palabras, como por ejemplo "mogólico"... Lo que duele es la intolerancia, lo que duele es que te señalen con el dedo, lo que duele es que se prejuzgue por lo que uno pueda hacer o no en la cama en lugar de ver lo que uno es en la vida... eso duele más que escuchar la palabra puto en el cántico de una hinchada...

    ABRAZOTES!!! desde la húmeda y ahora fresca Bahía!

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