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jueves, 25 de noviembre de 2010

Atómica Revolución

(Rafael: La escuela de Atenas - Museo Vaticano)


La teoría atómica surge en el contexto filosófico de la antigüedad con la intención de resolver el gran problema del “cambio y la permanencia”. Para los filósofos de la antigüedad, las cosas cambiaban mientras otras permanecían inalterables, pero la cuestión era poder describir ¿cuál era la esencia del cambio y cuál la de la permanencia?. Heráclito y Parménides fueron quiénes dieron las primeras respuestas filosóficas y mientras el primero inclinaba la balanza del pensamiento hacia lo permanente, el segundo la inclinaba hacia el cambio. Para el primero todo cambio era ilusorio y para el segundo lo ilusorio era lo permanente.

Allá por el año 300 a.C., Demócrito –influenciado por Leucipo, 450 a.C.- buscó la solución a este dilema y para poder responder a ello de una manera amoldable, propuso lo que más tarde Dalton retomaría para postular la primer teoría atómica. Podemos escribir dicha “teoría” –período de preciencia- de la siguiente manera:

 
1. Todo el Universo es átomos y vacío.

2. Los átomos son invisibles.

3. Los átomos son indestructibles, indivisibles, eternos e incambiables.

4. Hay muchos átomos distintos.

5. Los átomos pueden agregarse y disgregarse para formar todo lo que a nuestro alrededor existe.

De esta forma se resolvía el problema de la permanencia y el cambio, los átomos y el vacío permanecen mientras que el agregado de los átomos cambia. Esto explicaba por ejemplo el misterio de la muerte; “nada de nuestros seres desaparece, sino que nuestros átomos se disgregan”. –ciencia normal-
A esta corriente filosófica se la conoce con el nombre de “atomismo” en honor a la “fundación” del átomo, algo que podía (y puede) vivir en la imaginación de aquellos filósofos pero difícilmente visible y tangible, lo que le valdría, años más tarde, una vuelta de cara por parte de los adeptos al empirismo y al positivismo.

A los átomos se los imagina para dar coherencia a todo lo que observamos.

Esta primera “teoría atómica” tuvo sus enemigos. –Anomalías y crisis- Primero, por parte de los estoicos para quiénes la idea de vacío era absurda ya que allí, en lo los atomistas situaban la “nada” ellos situaban la inteligencia divina o el Dios Creador. Es más, para estos últimos, los atomistas eran considerados ateos, farsantes y hasta faltos de moral.
Luego en la Edad Media, estas ideas fueron atacadas por la Iglesia Católica, quienes habían adoptado las ideas Aristotélicas gracias a Tomas de Aquino. Ya todos sabemos que estas ideas fueron concebidas como un dogma y no fue fácil para muchos hombres de ciencia, animarse a pensar lo contrario. Uno de estos hombres, Galileo Galilei (1600), se animó a hablar de experimentación –Revolución científica- y de hecho, superando la guillotina y con un poco de “gracia”, logró convencer a la Iglesia, la que, entre otras cosas, empezó a ver con buenos ojos a los queridos átomos griegos –ciencia normal-. Años más tarde, esta idea del átomo fue desterrada por los mismos científicos –positivistas y empiristas- ya que el átomo no era una entidad observable. No servía, o no se amoldaba a los nuevos paradigmas. –Anomalías y crisis-
Luego llegó Lavoasier (1700) con su ingenio paracientífico y Dalton (1800 -1803), quién aprovechó el sutil trabajo de los antiguos griegos y la astucia del francés para re-proponer la teoría atómica, pero esta vez bajo el aval científico, constituyéndola en la primer y verdadera teoría atómica –copia casi fiel de la propuesta por Demócrito-.
Fue en este punto dónde comenzó la verdadera revolución científica, dando comienzo a una nueva ciencia que dio en llamarse química, en honor a aquellos viejos alquimistas, que ocultos en sótanos y cubiertos de simbologías raras, lograron hechizar a más de un incrédulo. (…)

2 comentarios:

  1. Creo que, en realidad, el primero que demostró empíricamente la existencia de los átomos (mejor dicho, moléculas de agua) fue Einstein, a comienzos del siglo XX, al explicar el movimiento browniano (movimiento aleatorio de las partículas de polen sobre una superficie de agua en reposo aparente). Desde entonces, ningún científico discute ya la existencia de los átomos y las moléculas.
    Sin embargo, los átomos no son indivisibles, ya que se componen de electrones, neutrones y protones y estos dos últimos, a su vez, se componen de quarks. Tal como están las cosas hoy, parece que los "átomos", en el sentido etimológico de la palabra son los electrones, los quarks y algunas otras partículas. Aunque, quién sabe qué nos depararán los descubrimientos futuros.
    Un cordial saludo.

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  2. Pero qué sorpresa!!! Jordi, sos el Jordi que yo pienso? QUE ALEGRÍA!!!
    Es cierto, comparto eso de la etimología de la palabra, hoy por hoy, cuando enseño, digo algo parecido a mis estudiantes... Hoy por hoy al menos ¿serán más las posibilidades?... quizá así sea, al menos ha sido así desde que los atomistas propusieron la discontinuidad de la materia. Conocés la analogía del árbol?... es muy simple y muy clara.
    ABRAZOS y espero tenerte más seguido por acá!!! :)

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