Material exclusivo para utilizar en el baño

sábado, 13 de agosto de 2011

Obscenidades

"No aprendemos nada en la Tierra, sólo vamos descubriendo y recordando lo que sabemos desde que éramos dioses, en el origen"
 Platón -teoría de la reminiscencia-


Está escrito en los genes, en la psique y en el alma. La naturaleza de cada uno está escrita allí desde que poblamos el Universo. Descubrir el modo de descifrar el lenguaje en el que se nos manifiesta es nuestra misión en la Tierra.
Hay quienes nos empeñamos en afrontar diariamente dicho desafío y están aquellos que se pasan la vida intentando decodificar la naturaleza de los demás. Cuando no pueden hacerlo, cuando esa otra naturaleza los desafía y los enfrenta, entonces llega el momento de atacar, cuestionar, juzgar y así exponer todo un arsenal de miedos y angustias que no hacen más que sumergirlos en su propia anulación.
En este sentido, a veces pienso que hay gente que habla porque nos han bendecido con el don de la palabra. A veces creo que, oportunamente, sería prudente que cierta gente enmudezca antes de dejar que sus palabras entablen sonoridad en el aire.
Quizá sería adecuado y brillante que el aire se solidarizara con esos grupos de personas ayudándolos a encontrarse a sí mismos. Sería prudente para tal caso que contara entre sus moléculas con un detector de estupideces y ante la más mínima insensatez volcada sobre él, tuviera la capacidad física o química de ahogarla, tragarla, pulverizarla y silenciarla.
Nos ahorraríamos disgustos, tristezas, pesares y malos entendidos. No quiero decir con esto que no sea necesario pasar por esas emociones, pero se puede arribar a ellas de otro modo, más elegante y menos perturbador.
Cuando escucho comentarios que refieren a éste, mi espacio público de pensamiento y ficción, como un sitio con lenguaje obsceno, automáticamente me río y pienso:

Si ser gay es obsceno, dichosa sea la obscenidad.

Si ser homosexual es obsceno, bienvenida la obscenidad.

Si disfrutar apaciblemente y con absoluto goce del onanismo es obsceno, elijo ser obsceno tres o cuatro veces por día.

Si hacer el amor con mi compañero de vida es obsceno, quiero sentir diariamente el placer de la obscenidad.

Si acariciar a otro hombre es obsceno, prefiero vivir perfumado de obscenidad.

Si contar historias de vida es obsceno, prefiero nunca acallar la obscenidad.

Si hablar de amor es obsceno, elijo enamorarme de la obscenidad.

Si admirar la belleza de otro que comparte mi mismo sexo es obsceno, dichosos sean mis ojos retratados de obscenidad.

Si este blog por alguna razón de tu negación inconsciente te resulta obsceno, lamento comunicar que mis silabarias ideas, pensamientos y sentires seguirán derrochando páginas de obscenidad.