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sábado, 17 de marzo de 2012

Acerca de...

Demasiada es mi gratitud, y creo que me quedo corto, para con aquellas personas que a diario me hacen llegar un mensaje o me hablan acerca de mi querido libro Silabario.
Emociona saber que todo el sentir que uno deja enredado a las palabras, se transforma y multiplica en el interior de cada lector, despertando en cada uno emociones nuevas, de afinidad, alegría, risas, tristezas y por qué no, complicidad.
Una amiga me manifestó hace un tiempo que en cierto aspecto la hizo pensar y replantearse algunos cuestionamientos. Otra me habló de la valentía y de una necesidad imperiosa de que este tipo de libros se publicaran con más frecuencia.
Muchos han sido los mimos que me han regalado y que me siguen haciendo y hoy, en este sitio que dejé nacer y que hoy crece con cada uno de ustedes, quiero compartir una carta de un amigo cordobés, con quien hemos entablado vinculo a través de internet y a quien no tengo el gusto de conocer personalmente aún.
Una de esas personas que el destino entrecruza en la vida, quizá con ese propósito, hacer de la distancia un lugar especial de encuentro.

Silabario, una afectuosa apreciación de mi querido Pablo Sánchez.

"Este lunes me llegó un SILABARIO por correo… Por un compromiso impostergable, aguanté hasta el martes. Lo terminé el miércoles. En cuanto lo agarré, no necesité muchas páginas para darme cuenta de que el SILABARIO era en realidad una señora avalancha PALABRARIA, en la que un profuso ADJETIVARIO y ADVERBIARIO, elegidos en tozuda y consciente búsqueda, explotaban los escuetos límites de los sustantivos (que suelen nombrar a los SUJETOS y a sus cosas) y de los verbos (que siguen, como siempre, nombrando sus "acciones, pasiones, estados o esencias", eso que los hace SER y ESTAR de esta manera y no de otra) para que reflejaran de la manera más completa, sincera, cálida y abierta (como la jeta sonriente del autor que figura en la solapa) sus imágenes e ideas, y que los sentimientos y las emociones tuvieran una traducción lo más fiel posible (si es que puede darse eso) a su versión pre-verbal sin editar…
Un estilo que contrasta un poco con el mío propio, por un lado demasiado acostumbrado a racionalizar y a filtrar hasta los sentimientos por un implacable colador de estrecha red intelectual, y por el otro habituado a la síntesis que impone la escritura dramática, la única para la cual alguna vez tuve la disciplina y la constancia de esgrimir la pluma (que no LAS PLUMAS, jajajaja…).
Fue inevitable jugar a las semejanzas y las diferencias, y encontrar más de las primeras que de las segundas en anécdotas (de las lindas y de las no tanto) que resumen vidas, recorridos y caracteres semejantes: el sentirnos a nuestras anchas en el ocio creativo antes que en la obligatoriedad que anula; el refugio temprano en la lectura, que en mi caso se trasformó en razón vital y en un trabajo que, a veces, es algo así como dar voces en el desierto; el haberse sabido desde siempre en contramano con respecto a mandatos impuestos desde afuera por inercia; y el haber hecho y hacer lo que se pudo y se puede (a veces inconsciente y cada vez más conscientemente) para elegir ser un sapo de otro pozo con la mayor coherencia posible.
Las diferencias son graciosas: al autor niño, el padre lo disfrazó de jugador gallina; en el álbum de mi infancia hay una foto en donde casi ni me reconozco, camuflado con los colores boquenses a instancias de mi abuelo; no me dormí en ninguna cancha (creo que nunca vi un partido completo, ni siquiera una final argentina de mundial), pero arriba del ropero de mi pieza de chico, por lo menos una docena de pelotas dormían el sueño de los justos, condenadas al ostracismo (regalos todos, exactamente una por año, de una tía abuela que casi ni me conocía). Eso sí, jamás me casé y por el sexo opuesto (dos señoritas que supieron cruzarse por ahí) solamente fui consciente de desarrollar la misma platónica atracción que por la Venus de Milo manca o por la de Botticelli…
Sé que el germen de este SILABARIO es el blog homónimo (saturninoterreo.blogspot.com). Y ahí entiende uno eso de que un género, al decir de don Mijaíl Bajtín, no es otra cosa que un arcaísmo vivo, siempre el mismo y nuevo a la vez, que conserva, transformada, la memoria de su origen. Porque, ¿qué otra cosa es un blog, sino una versión aggiornada y a tono con nuestra era, de un diario que dejó de ser íntimo? El diario íntimo, esa anacronía, es el ejemplo por excelencia del lenguaje puesto al servicio de la función emotiva o expresiva, tanto que ni siquiera prevé la figura de un receptor posible: no es otra cosa que la percepción fragmentada de la subjetividad del que lo escribe. Y en épocas como la nuestra, donde las subjetividades toman conciencia de que existen en la manera en que se expresan, se exponen y se muestran, el SILABARIO de papel conserva las huellas de tal genealogía: blog, diario, en el que Sebas se anima, machazo, a poner en palabras una catarata de emociones, a objetivar a la luz solar toda su sensibilidad y toda su ternura.

Pablo."

Gracias Pablo, gracias a todos...

2 comentarios:

  1. De nada, don Sebas... Si sus palabras viajan cargando tanto enredo multiplicador, es lógico que, cuando regresen, vuelvan al menos con uno más en la mochila, a modo de recuerdo del itinerario... Abrazo... Pablo (y ya completo la frase clave porque le tengo que avisar al sitio que no soy un robot, jajajaja).

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  2. Hola, Seba!!!!!!!!!!
    Qué linda forma tiene el blog ahora, me gusta más, hay más cosas a la vista de una sola vez...
    NAMASTÉ,pibito!!!!!

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