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lunes, 13 de mayo de 2013

En retrospectiva Vol. 1

La escuché por primera vez en Bahía Blanca y quedé enamorado de su voz.  Estaba recién llegada de su Lima natal y andaba recorriendo América Latina derribando trincheras con su guitarra y su canto. La Tana Galassi le hizo un lugarcito -que poco tiempo después se repitió- en El Peladero; centro cultural que creó y dirige desde hace varios años, un sitio que hace del arte, un instrumento de resistencia social y cultural.
Recuerdo que era invierno y no había escuchado jamás a Miryam Quiñones. De amor y de Trova, llevaba por título su concierto. Eso despertó mi curiosidad y no dudé en asistir. Nunca me arrepentí de haberlo hecho.
Cuando Miryam canta, destila dulzura, compromiso y sobre todo, una férrea declaración de principios, lo que volvió a demostrar con creces en la presentación de su último CD en el Teatro del Viejo Mercado, un espacio artístico y cultural situado en pleno corazón del barrio porteño del Abasto.
Su nuevo trabajo cuenta con la presencia de grandes y admirados artistas del canto nuevo. Tuvo la dicha de grabar "El Necio" con el propio Silvio Rodríguez y "Con el alma en vilo" acompañada de su autora, la gran Teresa Parodi. Este último tema es el que resume la esencia del disco y el que le da su nombre. Y es que no sólo sintetiza una idea, también la concreta y la materializa en quien se acerca a escucharla, porque al hacerlo, se producen ciertas y refinadas conexiones que provocan un desborde contagioso de emoción y pasión.
Compañeros sabios de esas férreas y determinadas canciones son, "Parao" de Rubén Blades, "Barro tal vez" del flaco Spinetta, "Al otro lado del río" de Jorge Drexler y "Créeme" de Vicente Feliú, entre otras.
Miryam llegó al escenario sola, como siempre, pero esta vez el aire circundante estaba interrumpido por una batería de instrumentos que fueron poco a poco emparejándose con músicos brillantes que hoy por hoy la acompañan, no sólo en los conciertos, sino también en su disco.
"Canta" de Marta Gómez le dio luz al concierto. Apertura del disco, poesía que canta sobre la canción misma y su sentir, sobre sus raíces profundas vinculadas estrechamente con lo mamilar y las emociones.
Y por esas perlitas que tiene la noche porteña, cuando llegó el momento de cantar "Qué bonito", un tema precioso de Alberto Rojo, fuimos sorprendidos por la presencia del propio Alberto que, habiendo concluido un concierto de guitarra y canto en otro centro cultural, se había llegado hasta el viejo mercado para acompañar a Miryam en su debut. Entre todos los escuchas, hicimos coro y no dejamos de aplaudir para que Alberto la acompañe con la guitarra. No se resistió demasiado, luego de vacilar medio segundo, se había subido al escenario y, guitarra en mano, sin ensayo previo, tocó su propia canción para que Miryam nos deleitara con la poesía hecha voz.
Una batalla cantada, una guerra sonante, una luz y una esperanza. 

TAREA (para quien guste): googlear todas las canciones, autores, y personas nombradas en esta nota, incluso a la propia Miryam. No se olviden de Alberto Rojo (para que los condene la curiosidad les comento que acaba de publicar un libro que lleva un título de por más sugerente: "Borges y la física cuántica" que obviamente ya reposa en mi escritorio para ser leído en breve)



Sebastián   

  
"Tú eres yo y yo soy tú...

Tú cultivas la flor que hay en ti para que yo sea hermoso.

Yo transformo la basura que hay en mí para que no tengas que sufrir.

Yo te apoyo y tú me apoyas.

Estoy en este mundo para darte paz; 

tú estás en este mundo para darme alegría."

Tic Nhat Hahn.

 

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