Material exclusivo para utilizar en el baño

lunes, 15 de julio de 2013

Vacaciones

Llevaba 93 años mirando hacia el Este,  anclado en aquel parque que lo custodiaba, sosteniendo pesadas cartas de navegación y añorando el viejo continente.
Añorar no siempre acarrea la sensación de querer tomarse el buque, por eso, desde esta tierra miraba el horizonte, para estar en los dos mundos sin pretender ninguno.
Por debajo y por detrás, una parte de la civilización había comenzado a pensar seriamente en su jubilación. La ciencia se oponía rotundamente, argumentando, con nuevas técnicas de cirugía estética, que aún era posible una revisión histórica de la barbarie. Contrataron a especialistas y abogados para que el litigio se llevara a cabo de manera  más ecuánime y evitar así que, llegado el caso, algunos tomaran decisiones atolondradas e injustas. 
El Genio alado, que observaba el océano a través de sus mármoles, tenía otros planes, y mientras todos ellos discutían, abandonó los aposentos del bajo relieve y recorrió los jardines en busca de los tesoros perdidos. Luego, sin que nadie lo viera, se acercó hasta el anciano, le calzó un hermoso par de alpargatas Cardón, lo untó con bronceador, le colocó un traje de baño Cotton Lunge, unos anteojos Armani, y dudando de su género, le regaló una cartera Louis Vuitton repleta de dólares. 
Una vez que estuvo totalmente lookeado e irreconocible, le otorgó vacaciones eternas.
Lleva pocos días mirando las olas y sintiendo el viento. Con  igual nostalgia, ahora Don Cristóbal se broncea junto a los lobos marinos de su misma especie, lee poemas de Alfonsina y se gasta todo el dinero en el casino.

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