Material exclusivo para utilizar en el baño

lunes, 28 de octubre de 2013

Un día perfecto


A perfect day

Puntualmente, cada sábado, un grupo de mujeres de la tercera edad se congrega a las siete de la tarde para rezar el rosario. Lo hacen frente al altar de la iglesia de Santa María del Perpetuo Sarcasmo(1), ubicada en pleno centro de la ciudad.
Al llegar, se acomodan en los bancos que la hermana Josefina dispone siempre en forma de medialuna, para que el eco de las plegarias ascienda más rápido hacia el encuentro con el Señor. Además, todas saben la historia que les contó cuando iniciaron con el grupo de oración. La religiosa, en sus noches de desvelo durante el noviciado, cuando el silencio reinante la dejaba conversar plácidamente  y cara a cara con Don Tata, afirmó que en una de esas charlas de profundo misticismo, Él le había asegurado que la mejor manera de que no se cajonee un pedido en las altas cumbres, era rezar frotando los labios en círculos, o en espirales, únicas formas de acceder a la perfecta y placentera divinidad.
Nunca quedó en claro a qué labios se refería, pero debido a su estirpe, las más puritanas convencieron al resto que se trataba de la boca.
A nadie le gusta discutir con la hermana Jose, como la llamaban las chicas, sobre todo si se trata de sus revelaciones nocturnas, por lo tanto, todas acataron sus argumentos celestiales y le fueron siguiendo la corriente como pudieron. No es que ella esté loca, ni que sea una niña, pero como a veces le da por entrar en la sacristía a comulgar con la sangre de Cristo, ninguna se anima a contradecirla. Si es mejor rezar en círculos, se sientan de esa forma, siguen las cuentas del rosario como están enganchadas y al pronunciar palabras, lo hacen moviendo la boca de tal manera que se dibuje una circunferencia, sin darse cuenta que en general, la que gira en redondo es la cabeza.
Todo comienza con la señal de la cruz y un Padre Nuestro. Luego, viene la letanía de los Aves María, precedida por la voz de aura –en aro- Ave María Purísima, recita la monja. Sin pecado concebida, pronuncian las feligresas acatando el rito, y pasado un denario de cuentas, de a una por vez, socializan su pedido o su gracia.
El sábado pasado, Filomena, la de mayor edad, sosteniendo fielmente su rosario contra el pecho, fue la primera en hablar. La voz le salió como en cámara lenta, ahuecada y cóncava.

—Para que mañana, el Señor ilumine la consciencia del pueblo, y que la jornada de elecciones sea democrática y honesta —cerrando el redondel bucal con un Amén.

La señorita Moni, en su fuero interno, y mientras oía la súplica, pensaba girando su cabeza, Ojalá nadie vote, así se dan cuenta de que ninguno les cree, ni deposita su confianza en ellos. Isabel, mientras tanto, intentando congraciarse con  aquel ruego, repetía en voz baja caminando alrededor de su silla, Sí, Diosito, porfa, que todo sea honesto, como te gusta a vos, que todos elijamos bien, y que mi paisito salga adelante. Doña Rosa, la encargada de decorar la iglesia durante las celebraciones, abrió los ojos como el dos de oro, y con la mirada de la figura perfecta, fulminaba el estado pletórico de Filomena, Vos te haces la mosquita muerta vieja de mierda, y bien que sos comunista, hija de puta, así está el país, todo por culpa de los zurditos como vos. Catalina, que al parecer, seguía sumida en la meditación más profunda, repasaba la lista de las compras para los tallarines del domingo, que imaginaba escritos sobre un mandala, y Claudia, una de las más jóvenes del grupo, volvía a imaginar sobre su chakra muladhara al candidato más joven del partido que tenía pensado votar, Es un tipo tan lindo y tan canchero, que sólo por eso, debe hacer las cosas bien.
Antes de retomar los encargos, Pina rompió el silencio de todos los pensamientos, infringiendo en una irregularidad que luego, seguramente, le valdría el rezongo de Filo y las penitencias respectivas de la hermana Jose.

—Y no nos olvidemos de pedir por la presidenta (2) —gesticuló sin redondeles.

En ese momento, las que no tenían los ojos abiertos, los abrieron. Todas miraron a Pina con expresión polimorfa, entre el asombro y la indulgencia.

—Ah, claro, por su salud —replicó serenamente Filomena, mientras todas iban asintiendo, murmurando un sí, claro, por supuesto, rotando sus cabezas en delgado canon.

Cuando todas, obsecuentemente, acabaron de entrar como ovejas al corral Temple Grandin de Santa Filo, Pina remató

—¡No, para que tenga fuerzas para aceptar el fracaso! (2)


Se escuchó un Ohhhhh en engrosado canon, mientras la hermana Jose, con las manos escondidas al reparo del hábito, frotando sus dedos en círculos sobre la entrepierna, repetía aquella famosa frase del Cristo crucificado que descansaba, impertérrito,  frente a las jaculatorias blasfemias. 

Notas:
(1) diligentemente robado a Dalilux, intelectual vendedora de poemas en las calles de Guatemala.
(2) gentilmente robado a María Ro, intelectual y capo cómica bahiense con cientos de libros escritos en anécdotas durante las reuniones sociales.




lunes, 21 de octubre de 2013

Zonda



Un aire sopló desde el fondo y el móvil de oraciones comenzó a oscilar. Las palabras, como caireles, sonaron y se enredaron, justo antes de que Joseph Priestley pudiera escucharlas.
Como pudo, intentó desenredarlas, y viendo que aquello era más complicado que librar el juego de las cien luces navideñas, giró su cabeza en busca de la complicidad de Jan Ingenhouz.
Jan levantó sus hombros y superpuso sus labios en un gesto vacilante; la profesora no le quitaba los ojos de encima. Apremiado por su timidez, que lo maquilló de un rojo vergüenza en pocos segundos, se levantó y entregó la evaluación.
Joseph, desanimado, acomodó el scrabble con toda la practicidad que estuvo a su alcance, y como pudo, le susurró a Van Helmont lo que había sacado en limpio. Este último era quien había comenzado la cadena de oración inversa, y ahora llegaba el eco de lo que en términos lúdicos podría llamarse un teléfono descompuesto.
Sopló el Zonda entre un banco y otro, de tal modo que ahora, las letras sonaban como los cascabeles que llevan algunos gatos de ciudad suspendidos en el collar. Van Helmont tenía que resolver rápidamente el anagrama si quería rellenar con sentido común aquella oración inconclusa.

Las plantas son organismos …………………………….

Levantó la cabeza, puso los ojos en modo off, llevó el dedo índice de la mano derecha sobre la comisura de sus labios y pensó. Como la falta de estudio no podía ayudarlo y la memoria menos, se dedicó a observar el aula en busca de láminas o carteles que mostraran resabios de las exposiciones orales, hasta que su mirada se detuvo sobre el cuerpo estático y contemplativo de Antoinie, su compañero de al lado. Siempre tan fino, tan afrancesado, tan correcto, tan ñoño, tan… tan… tan maricón.
Luego de percibir aquel detalle de atavismo biológico, sus ojos retomaron al modo on y sobrevino la reacción en cadena. Todas las palabras se concatenaron y la oración dejó de ser subordinada para transformase en principal.

Las plantas son organismos putótrofos, completó.


Cuando la profesora leyó aquel examen, corrigió la ‘p’ por la ‘a’ y puso una tilde de aprobación.

lunes, 14 de octubre de 2013

Síntesis

Si no fuera por la teoría sintética, nadie lo creería. Dentro de algunos años, como seres viviente que son -aunque a veces se dude de su pertenencia al reino animal- la comunidad homosexual tendrá a su disposición la función de reproducción, y dada la frecuencia con la que se relacionan sexualmente, el mundo se trasformará en una verdadera conejera súper poblada de humanitos que se exportarán a otros planetas, con el único fin de encontrar el tesoro al final del arcoíris.  

lunes, 7 de octubre de 2013

Axioma

Para todo 'a', 'b' y 'c' pertenecientes al sueldo Real docente.

Si 'a' corresponde al saldo liquidado en el recibo de sueldo, 'b' representa el monto que figura depositado en la cuenta bancaria, y 'c' resulta el sueldo total extraído del cajero automático durante el transcurso del día de cobro, se cumple que:




Existe una única posibilidad de que este orden se invierta, y es que 'a', 'b' y 'c' pertenezcan al conjunto de sueldos Complejos, o en todo caso, postularse para chófer de la 503.