Material exclusivo para utilizar en el baño

lunes, 31 de marzo de 2014

Todos digan Whisky :)




Photoshop:

Durante diecisiete días los docentes bonaerenses sostuvieron una huelga que privó a los alumnos de obtener las magistrales clases garantizadas por derecho. No resultó extraño que una madre, profundamente preocupada por la educación de sus hijos, todos los días llamara a la radio, participara de paneles mediáticos y tuiteara reiteradamente en #parodocente cuestiones de atención inmediata tales como “tendría que aber directivos para mantener las escuelas abiertas”. Lo simpático en la jaula del pajarito azul es que permite una mensajería instantánea y mayoritariamente anónima, con lo cual la catarsis es permanente. Como era de esperar, un/a docente que justo andaba picoteando mate y medialunas por ahí,  haciendo uso de un gran defecto profesional respondió preocupado/a por cuestiones más de fondo “directivos no creo que encuentres mamita, pero haches seguro”. Nunca debemos subestimar a una madre enojada y altamente preocupada por la contención de sus hijos, que habiendo agotado la paciencia de la abuela, la tía, la vecina, las mascotas y la play, no le quedó más remedio que tirarle la bronca a los enseñantes, ya que, expresar desesperadamente un ¿para qué los tuve? no hubiera sido políticamente correcto. “A mí no me corrija, yo escribo como quiero” leyó el/la docente al día siguiente, seguramente mientras estaba sentado/a en el inodoro evacuando el primer pis de la mañana y quitándose un moco seco de la nariz. “Entonces mami, no entiendo para qué querés una escuela abierta… quizá porque recién me levanto”. Ese fue el final del tuiteo y también de la huelga, que se levantó para garantizarle a la madre la guardería gratuita, evitando ponerla en situación de crisis, y para responsabilizar nuevamente a la docencia argentina de la calidad educativa, esa nimiedad de la que nadie habla y a nadie ocupa. Eso sí, del cómo van a conseguir los profesores y maestros dar los mismos contenidos en 166 días de clase, hasta los periodistas hablan... y la madre.

Selfie:

Y mientras los chicos vuelven a las aulas, mientras los padres suspiran de alivio, nos olvidamos de que los medios que tanto atacaron a los docentes, en el momento más crítico de la situación se preocuparon mucho más de la tristeza –lamentable y entendible- de Nazarena que de la ausencia de acciones concretas a nivel educativo en el discurso de la presidenta, quien se enorgulleció por el regreso a la equidad con la quita de subsidios al gas y el agua. La verdad es que me gustaría equivocarme; creer que es con ése porcentaje de dinero que piensa ayudar a las provincias a recuperar la integridad edilicia de las escuelas, garantizar la verdadera formación docente y darnos el aumento que iguale nuestro salario al de la canasta familiar. Porque, si bien la foto de hoy es el resultado de un obturador que se abrió el 5 de marzo, convengamos que el acuerdo es una mentira más de nuestra dirigencia, que tapa con nuestras propias acciones lo que nadie ve –o quiere ver- y oculta a los verdaderos responsables de las riñas que se desatan en la sociedad, a la que desatiende de forma políticamente incorrecta.

jueves, 20 de marzo de 2014

Dante también soñó

"Ella está en el horizonte.
Me acerco dos pasos,
ella se aleja dos pasos más.
Camino diez pasos

y el horizonte se corre
diez pasos más allá.
por mucho que yo camine
nunca la voy a alcanzar.
¿Para qué sirve la utopía?
Sirve para eso: para caminar."

Utopía, Eduardo Galeano 










Doce meses caben en un año y en doce horas se divide el tiempo de un reloj analógico. Doce pulgadas mide el pié, una antigua unidad de medida; como así también el duodeno, cuya etimología nos conduce también a la docena. El doce es el número más pequeño de dos cifras con seis divisores. Doce fueron los grandes dioses del Olimpo, los hijos de Jacob y los seguidores de Cristo. Un total de doce astronautas se han arrimado a la Luna y, sobre el teclado de tu computadora, las teclas de función finalizan en el doce.
Lo creamos o no, sean datos verídicos o no, lo cierto es que los doce pares craneanos que dividen el cerebro de nuestros gobernantes deben estar obstruidos por el ruido de las manifestaciones, la huelga y las cientos de asambleas que venimos desarrollando los docentes a lo largo de estos doce días de intensa actividad fuera de las aulas. 
Supongo que aún están aturdidos con tremendo malestar que les venimos generando, y debe ser por eso que todavía no ponen fecha para una nueva mesa de negociación. La sordera los debe haber atormentado tanto que recurren a los hisopos de la conciliación y los decretos para intentar acallar la queja. Sinceramente los entiendo, debe ser muy molesto intentar hablar y que las palabras retumben con eco en el vacío ceremonial de sus cabezas. Yo les recomendaría un buen otorrino, quién sabe, quizá escarbando con la sonda encuentran las pelotas que se tragaron en la última emisión del fútbol para todos, o tal vez un yacimiento de petróleo  proveniente de las ultimas negociaciones con Repsol. Pero no creo que haya suficiente espacio vacío como para albergar tanto material, imaginen que la materia gris pidió asilo en otro cerebro por falta de capacidad (yo por las dudas no me alisto para su búsqueda)
Otra solución sería mandarles un proctólogo, para que les revise la hernia de hiato en la que deben acumular tanta bronca y desprecio hacia nuestra labor, abriéndose paso mediante doce patadas -el pié es demasiado pequeño- bien puestas en sus traseros. 
Pobres, ellos lo intentan, desean dialogar con nosotros, pero tanto taponamiento les afecta el retorno y estallan. Ahora, como ven que sus métodos paliativos no están dando resultado, acuden a los justicieros médicos, para que intercedan por ellos y limpien la calle de esa escoria blanca y razonable que les está manchando la campaña política y que mansamente intenta ponerle un límite al autoritarismo con el que nos amedrentan.
Nuestra zona liberada son los pibes, y el desabastecimiento se vive diariamente en el interior de las escuelas públicas bonaerenses a las que seguramente nunca han asistido y a las que tampoco les interesa asistir -a los hechos me remito-
Sepan señores representantes de la ignorancia, que son ustedes quienes aseguran con intereses elevados, una juventud sin educación y un pueblo adormecido que hoy se divide y se enfrenta entre los que nos apoyan y los que nos denigran. 
Sepan, que ni siquiera reduciendo el debate a un simple y llano programa mediático infestado por militantes sin argumentos vamos a sentirnos responsables de la decadencia de un sistema educativo que ustedes vienen dejando caer desde hace décadas. 
Nosotros no somos ni nos sentimos responsables. Nosotros tenemos un sueño, el sueño de una sociedad más justa, instruida, razonable; un sueño que también se persigue en las manifestaciones callejeras, en las reuniones con padres, en las volanteadas; un sueño que intenta despertar de la somnolencia a millones de chicos con los que aún tenemos esperanza, porque con ustedes señores, con ustedes, esa esperanza se perdió hace años. 
Si tanto les importa la educación argentina, es simple, utilicen esa tremenda y carente voluntad política para liberar la calle de docentes y estudiantes como lo hicieron hace algunos meses frente al reclamo -justo- de los policías, y transporten el dinero necesario para que la escuela pública deje de caerse a pedazos así como aseguran los productos en las góndolas del supermercado e intentan cuidar ¿? nuestros bolsillos.